Archivo de la categoría: Bichos raros

Kakapo (Strigops habroptilus)

Daryl Eason, del proyecto de conservación del kakapo, alimentando a uno de los últimos ejemplares en la isla Maud, 1998

No vuela, no canta, el kakapo o kákapu -del maorí kakapo, que significa loro nocturno– (Strigops habroptilus) es un ave psitaciforme nocturna y endémica de Nueva Zelanda que acumula varias particularidades:
es el loro más pesado del mundo y el único que no vuela
es el único loro del mundo que tiene un sistema de cría del tipo lek
es una de las aves más longevas y la única especie del género Strigops y de la subfamilia Strigopinae.

Son loros grandes y achaparrados: los machos pueden llegar a medir hasta 60 cm y pesar entre 3 y 4 kg una vez alcanzada la madurez. Los kakapos no pueden volar, por lo que tienen unas alas pequeñas en relación a su tamaño así como huesos pequeños y poco pronunciados en el esternón (que en otras aves afianzan los músculos de vuelo). Utilizan sus alas para equilibrio y soporte, así como para amortiguar sus caídas al saltar de los árboles. A diferencia de otros pájaros terrestres, y al vivir en un clima más frío que la mayoría de especies de loros, los kakapos acumulan grandes cantidades de grasa corporal como aislamiento y para almacenar energía. Su plumaje es de color verde musgo con marcas negras en la parte posterior, lo que les permite mimetizarse con la vegetación. Sus plumas son ligeras ya que no necesitan la fuerza y rigidez requerida para el vuelo. El vientre, cuello, y cara son amarillentos, existiendo grandes variaciones de unos ejemplares a otros. Es sabido (gracias a especímenes de museos) que algunos son de un color completamente amarillo. Los kakapos tienen una cara redondeada por finas plumas, haciendo recordar la cara de una lechuza; tanto es así que los primeros colonos europeos les llamaban loros lechuza. Sus picos están rodeados por delicados “bigotes”, los cuales usan para tantear el terreno cuando caminan con la cabeza agachada. Las plumas de la cola suelen estar desgastadas por el continuo roce con el suelo.
El pico de los kakapos está especialmente adaptado para machacar comida con mucha precisión. Debido a esto, tienen una molleja muy pequeña, comparado con otros pájaros de su tamaño. Las patas son largas y escamosas y, como en todos los loros, presentan zigodactilia (dos dedos hacia delante y dos hacia atrás). Tienen garras pronunciadas, muy útiles para trepar.

Tienen un sentido del olfato muy desarrollado que complementa su estilo de vida nocturno. Pueden también distinguir olores mientras hurgan, comportamiento visto además sólo en otra especie de loro. Y hablando de olfato, una de las características más sorprendentes de los kakapos es su olor potente y agradable.

A causa de su longevidad, tienden a disfrutar de una larga adolescencia antes de empezar a reproducirse. Sólo procrean una vez cada 10 años y son los únicos loros del mundo que tienen una reproducción poligámica del tipo lek. Durante la temporada de cortejo los machos cambian su territorio habitual por cumbres montañosas donde cada uno establece su propia area de apareamiento, que puede distar hasta 7 km del territorio propio del kakapo y un promedio de 50 m del área de lek. Los machos se enfrentan unos con otros con las plumas y las garras levantadas, las alas abatidas, el pico abierto, y sonoros gruñidos y chillidos a fin de conseguir los mejores territorios. La pelea puede dejar heridos. Luego, el cortejo consiste en una serie de excavaciones en el suelo en forma de bola por parte del macho, con una profundidad de hasta 10 cm y suficientemente largo para que quepa el medio metro de longitud del animal. Los hoyos, que están conectados, se suelen hacer cerca de caras de rocas, orillas, o troncos de árboles, para ayudar al rebote del sonido. Los machos se apiñan suavemente en un terreno y combaten para atraer a las hembras y emparejarse. Las hembras observan la exhibición de los machos y eligen una pareja según la calidad de la exhibición; no son perseguidas abiertamente por los machos. Las parejas se forman únicamente para la reproducción, y después se separan.

Los kakapos son primordialmente nocturnos. Como no pueden volar, son excelentes escaladores, ascendiendo a la copa de los más altos árboles. También son capaces de utilizar sus alas como paracaídas al lanzarse de grandes alturas, flotando majestuosamente hasta el suelo del bosque. Al haber perdido la capacidad de volar, los kakapos han desarrollado unas patas muy fuertes. Pueden correr a una velocidad considerable, pero no pueden mantenerla por largas distancias.
Son generalmente herbívoros, y comen una gran variedad de plantas, semillas, frutas y polen. Son curiosos por naturaleza, y como viven solitariamente en lugares remotos, se sabe que se entretienen ante la compañía de humanos. Un comportamiento que no le ha servido de mucho al kakapo es su reacción frente a una amenaza o un depredador. Cuando se ve amenazado, simplemente se queda inmóvil tratando de pasar inadvertido mimetizándose con la vegetación. Ésta estrategia les sirvió con su gran enemigo, la gigantesca águila de Haast, pero que no lo protegió frente a los mamíferos introducidos. La población de kakapos en Nueva Zelanda se ha visto significantivamente reducida a raíz de la colonización humana. Están en peligro crítico de extinción, con sólo apenas más de 100 ejemplares vivos reconocidos. Antes del Terciario los ancestros del kakapo se hallaban en lo que hoy día son las islas de Nueva Zelanda. Debido a la ausencia de predadores terrestres, perdieron la capacidad de volar. Su mayor predador era un águila diurna gigante, de la cual se refugiaba entre la vegetación y en madrigueras. Con la colonización polinesia y europea, y la introducción de predadores tales como gatos, ratas y armiños, casi todos los kakapos fueron exterminados. Los esfuerzos por su protección y conservación empezaron en 1890, pero carecieron de éxito hasta la implantación del Plan de recuperación del kakapo, en 1980. Los ejemplares vivos existentes se crían en dos islas libres de predadores: en la Isla Chalky, al suroeste de Fiordland, y en la Isla Codfish, cerca de la Isla Steward. Entre 1999 y 2005 la población adulta creció de 62 a 86 ejemplares, de los que 52 eran maduros sexualmente (21 hembras y 31 machos). En 2009 la población llegó a los 124 individuos, pero de los cuales los adultos reproductores son muchos menos (55 en 2007).

Foto de Shane McInnes

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Mariposa colibrí (Macroglossum stellatarum)

La mariposa colibrí (Macroglossum stellatarum) es un lepidóptero de la familia de los esfíngidos que habita en el sur de Europa, norte de África y centro de Asia, India e Indochina. La envergadura de las alas es de 4-4,5 cm, las delanteras son pardas con líneas y puntos negros y las traseras anaranjadas. El abdomen es negro y blanco.

Este animal es toda una rareza: vuela solo durante el día a pesar de ser una mariposa nocturna y, además, parece tener más similitudes con un colibrí (de ahí su nombre) que con otras mariposas. Por un lado, morfológicamente hablando, posee en su abdomen un mechon de vello que se asemeja a la cola de un ave. Por otro lado, en vez de posarse para libar lo hace “en vuelo”, batiendo sus alas entre unas 72 y 85 veces por segundo (el resto de las mariposas no sobrepasan las 12 veces por segundo). El por qué es todo un misterio, obviamente no es un caso de mecanismo de defensa a través de mimetismo ya que los colibríes son americanos y no existen en la zona de distribución de esta mariposa.

Un verdadero desafío para macreros!

Foto: Paolo Mazzei

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Aves venenosas

El pitohui encapuchado (Pitohui dichrous) de Nueva Guinea fue el primer pájaro descubierto que utiliza veneno como sistema de defensa. Los habitantes de Papúa Nueva Guinea los llaman “pájaros basura”, ya que no pueden ser comidos.
Su veneno (la homeobatraciotoxina, presente también en las ranas dardo colombianas del género Phyllobates) se concentra principalmente en las plumas y la piel del ave, aunque también puede encontrarse en los músculos, el estómago y otros órganos. Las plumas más tóxicas son las localizadas en la barriga, pecho y piernas. También se cree -aunque no está aún demostrado- que frotan la toxina en los huevos y en el nido, protegiéndolos de eventuales depredadores como serpientes, roedores y aves rapaces. Se supone que este veneno es sintetizado tras ingerir escarabajos Choresine de la familia Melyridae.
El descubrimiento del veneno se atribuye a Jack Dumbacher quien, mientras investigaba a estas aves quiso saber qué sabor tenían las plumas (!?) y observó que su lengua se dormía. Otros científicos reportan entumecimiento en las manos, quemaduras y repetidos estornudos tras manipular a estos animales. La toxina en dosis mayores podría ser mortal.
Se ha sugerido que los colores tan llamativos de estas aves son ejemplo de aposematismo (coloración de advertencia): el pitohuí bicolor tiene colores muy brillantes, con el vientre en rojo ladrillo y la cabeza en negro intenso. Por su parte, el pitohuí variable que, como su nombre implica, presenta formas muy distintas en una veintena de subespecies de distintos patrones de plumaje, registra al menos dos que son muy parecidas al pitohuí bicolor, dando muestra así de mimetismo mülleriano. El que especies peligrosas compartan características físicas le confiere una ventaja. Al ser similares los posibles depredadores tratarán de evitar contacto son estas aves en mayor grado, por tanto, ambas se protegen.

El ifrita (Ifrita kowaldi) es una pequeña ave endémica de las selvas de Nueva Guinea. Mide hasta 16,5 cm de longitud y posee un plumaje pardo-amarillento con corona azul y negra. El macho tiene una raya blanca detrás de su ojo, mientras que la hembra es de color amarillo opaco. Posee la misma toxina que el pitohui y se cree que también la adquiere a partir de la ingesta de escarabajos. Los habitantes de Nueva Guinea lo conocen como el “pájaro amargo” o “Hablantín de Gorra Azul”.

El Rufous (Colluricincla megarhyncha) es una especie de ave de la familia Colluricinclidae. Se encuentra en los bosques húmedos de Australia, Indonesia y Nueva Guinea. Durante un estudio de la toxicidad del pitohui, dos ejemplares de esta especie fueron testeados también y uno de ellos tenía rastros de toxinas.

Fotos: -Jack Dumbacher (Pitohui)
-Conservation International (Ifrita)
-Glen Fergus (Roufus)

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Hypothymis azurea: ¿El (verdadero) pájaro de Twitter?

El monarca nuquinegro (Hypothymis azurea) es una pequeña ave Passeriforme del sureste asiático.

El macho mide unos 16 cm de largo y su plumaje es principalmente de color azul pálido a excepción del bajo vientre que es blanquecino. Tiene la nuca negra y un babero negro bien contrastado. Los machos de la subespecie de Sri Lanka (H. a. ceylonensis) no tienen ni la nuca, ni el babero negros. La hembra es más apagada y carece de las zonas negras. Sus alas y espalda son gris pardusco. El monarca nuquinegro tiene patas cortas y se posa muy erguido en un lugar destacado, al estilo de los alcaudones.

Se distribuye por todo el sureste tropical de Asia, desde la India y Sri Lanka hasta Indonesia y Filipinas. Las poblaciones en la mayor parte de su distribución son muy abundantes, pero en Bangladesh están disminuyendo rápidamente a causa de su caza excesiva y descontrolada como hobby con pistolas de aire comprimido y rifles. Suele vivir en bosques densos y otros hábitats bien arbolados.

Suele poner tres huevos en un pequeño nido en forma de copa en un árbol. Es insectívoro, por lo general cazando en vuelo.

Las fotos son de Alex Vargas, vean más AQUÍ

Texto: Wikipedia

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Balaeniceps rex


El picozapato (Balaeniceps rex) es una especie de ave pelecaniforme,1 la única de la familia Balaenicipitidae. Su nombre alude a la forma de su enorme pico.
De color gris, nidifica en el suelo y suele poner dos huevos. Las crías presentan un plumaje de color marronoso. Su dieta se compone de peces y ranas que caza en las ciénagas y aguas estancadas del África tropical y oriental, particularmente en Uganda, donde crece habitualmente el papiro.
Se sabe muy poco de las costumbres y orígenes de este ave sumamente difícil de observar en su medio natural, en parte debido a que se encuentra en peligro de extinción. Existen algunos ejemplares en cautividad en varios zoológicos europeos.
Hasta ahora se han descrito dos parientes fósiles de los picozapatos; Goliathia del Oligoceno Inferior de Egipto y Paludavis del Mioceno Inferior del mismo país. Se ha sugerido que la enigmática ave fósil africana Eremopezus es pariente también, pero la evidencia ha corroborado la falsedad de dicha hipótesis. Todo lo que se sabe del Eremopezus es que fue un ave muy grande, probablemente del tipo de aves no voladoras con pies flexibles, lo que le permite manejar bien la vegetación o presa.

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