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Jonathan Franzen contra los e-books

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“Los lectores de e-books son perjudiciales para la sociedad”

Jonathan Franzen no quieren que usted lea sus best-sellers en e-readers. En un reciente evento literariol el aclamado novelista de Freedom y The Corrections, lanzó una diatriba contra los e-books a los que considera “no para lectores serios” y “perjudiciales para la sociedad”.

Franzen estaba hablando en el Hay Festival en Cartagena, Colombia, cuando lanzó su grito de guerra contra los e-readers, “La tecnología que me gusta es la edición de bolsillo estadounidense de Freedom“, dijo. “Puedo derramar el agua sobre el libro y todavía funcionaría! Por lo que es una tecnología bastante buena. Y lo que es más, seguirá funcionando dentro de 10 años. No es de extrañar que los capitalistas lo odien. No es un buen modelo de negocios”, dijo el novelista.

“Creo que, para lectores serios, un sentido de permanencia siempre ha sido parte de la experiencia. Todo lo demás en su vida es fluida, pero aquí está este texto que no cambia”.

” ¿Habrá lectores de 50 años que se sientan de esa manera? Que tengan hambre de algo permanente e inalterable? No tengo una bola de cristal”.

“Pero me temo que se va a complicar hacer funcionar el mundo sin una permanencia como esa. Ese tipo de contingencia radical no es compatible con un sistema de justicia o una autonomía responsable”.

Franzen continuó explicando que se sentía tranquilizado por la permanencia de libros de papel y que “desconfiaba de la constante posibilidad de cambio en un libro electrónico”.

“Tal vez nadie se preocupe por los libros impresos de aquí a 50 años, pero yo sí”, dijo Franzen en el evento. “Cuando leo un libro, estoy manejando un objeto específico en un determinado tiempo y lugar. El hecho de que cuando tomo el libro del estante, sigue diciendo lo mismo… Eso es tranquilizador”.

“Alguien trabajó muy duro para conseguir la expresión correcta, tal y como la querían. Ellos estaban tan seguros que lo imprimieron en tinta sobre el papel. Una pantalla siempre da la sensación de que podríamos eliminar, cambiar. Así que para una persona fascinada por la literatura como yo, simplemente no es suficientemente permanente”.

Esta no es la primera vez que Franzen se ha pronunciado en contra de la tecnología, señala The Guardian. El autor es conocido por cerrar su puerto Ethernet para evitar conectarse a internet mientras escribe, afirmando que “es dudoso que alguien con una conexión a Internet en su lugar de trabajo pueda escribir buena ficción”.

Parece haber inyectado esa crítica a la tecnología en Freedom a través de la voz del personaje de Walter Berglund. “Esto era lo que me mantenía despierto durante la noche”, dice Walter en la novela. “Esta fragmentación. Debido a que es el mismo problema en todas partes. Es como Internet, o la televisión por cable -nunca hay centro, no existe un acuerdo común, no es más que un billón de bits de ruidos molestos … Todas las cosas reales, las cosas auténticas, las cosas honestas, están muriendo”.

No es sorprendente que sus comentarios hayan suscitado críticas. En respuesta a su queja de que “una pantalla siempre da la sensación de que podríamos eliminar, cambiar”, Tom Chivers de The Telegraph, escribió , “¿Cree él que los editores de ebooks subrepticiamente van a editar obras clásicas? Tal vez poner anuncios de Starbucks en Beowulf, o entretejer sutilmente mensajes de partidos políticos en el texto de Jane Eyre? Honestamente, sospecho que este es un ejemplo de un hombre muy inteligente usando su capacidad intelectual para disfrazar un prejuicio inconsciente en lo que parece una argumentación razonada. Al Sr. Franzen no le gustan los e-books, prefiere la lectura de libros. Pero él no puede simplemente decir eso, por lo que lo envuelve en una capa retórica al hablar de “permanencia” y “autonomía responsable”.

Muchos están más de acuerdo con Chivers. Franzen parece estar enmascarando su ludismo disparando contra la tecnología y menospreciando a aquellos que la utilizan, entre ellos muchos bibliófilos serios, como “perjudiciales” y “no serios”.

¿Qué les parece? ¿Franzen tiene razón?

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Fuente:  Texto de Husna Haq en csmonitor.com

Traducción: Maximiliano Brina

Foto: Stringer/Colombia/Reuters

Philip Kindred Dick

¿Qué tienen en común Blade Runner, Total Recall, Minority Report y hasta Terminator o Matrix? Que directa o indirectamente se basaron en obras de Philip K. Dick.

Philip Kindred Dick nació en Chicago el 16 de diciembre de 1928 junto con su hermana Jane quien moriría 41 días despues debido a un descuido de su madre, Dorothy Grant. El padre, Joseph Edgar Dick, trabajaba como empleado estatal cortando gargantas de cerdos mientras que su madre era la encargada de editar y censurar textos oficiales de portavoces gubernamenteles. La influencia en Dick de la muerte de su hermana sería dominante según su biógrafo Lawrance Sutin. Referencias a Jane -así como una cierta ira hacia sus padres- pueden ser encontradas en muchos de sus textos.

1930 fue el año del viaje de la familia a Berkeley, California. En 1932, sus padres divorciaron y tres años más tarde el joven Philip y su madre se mudan a Washington. Ambos volvieron a Berkeley en 1938 quedandose en la zona hasta 1943. Dick dejaba a sus amigos llamarlo Jim Dick. Al llegar a la edad escolar entró a la escuela Hillside, en el norte de Berkeley, donde su originalidad lo hizo muy popular. En esa época comenzó a leer textos de ciencia ficción. Ya a 13 años, era un lector de Astounding and Unknown, publicado en esa época por John Campbell. En estas revistas leyó a Asimov y Heinlein, por ejemplo. También le gustaban Lovecraft y Fredrik Brown y, especialemente, Van Vogt. Van Vogt, a quien conocería luego en una convención de ciencia ficción en San Francisco en 1954, tiene una importante impronta sobre Dick -en La Lotería Solar (The solar lotery), por ejemplo. También en esta época comenzó a escribir sus primeros cuentos y poemas algunos de los cuales fueron publicados en una columna para autores jóvenes del Berkeley Gazette. El primero de ellos fue “The Devil”, que apareció el 23 de enero de 1942 firmado por Teddy, seudónimo con el que publicaría otros textos en ese mismo medio. Otros seudónimos que utilizó a lo largo de su carrera fueron Richard Phillips, Jack Dowland y Mark van Dyke. Junto con esos cuentos y poemas primigenios hay que agregar el hecho de que a los 14 años escribió su primera novela (lamentablemente, perdida) llamada Regreso a Liliput (Back to Liliput).

Su salud no era buena, sufría frecuentes ataques de asma y tenía agorafobia. Alrededor 1944-46, recibió un tratamiento psiquiátrico para estas dolencias. Entró en el Berkeley High School en 1944 -recibiría su diploma en 1947. A los 18 dejó el departamento de su madre, donde había vivido desde el divorcio de sus padres, y se mudó a un apartamento compartido con artistas y poetas y, más tarde, a un pequeño apartamento de ático también en Berkeley. Trabajaba en un negocio de reparaciones y venta de TVs y discos. La música era una gran pasión que quedaría omnipresente en sus textos. En esa época su gusto por la ciencia ficción disminuyó y, en parte por el contacto con intelectuales locales, adquirió otros gustos literarios: Joyce, Faulkner, Flaubert, Proust, Plotino o Maimónides, entre otros. Continuaron sus problemas de salud y rápidamente se hizo dependiente de las medicinas que le prescribian, particularmente a la Semoxydrina que le recetaban para sus estados depresivos.

En Mayo de 1948, Dick se casó Jeanette Marlin, de quien se divorció inmediatamente, seis meses más tarde. En septiembre de 1949, después de mudarse a un verdadero departamento se inscribió en la Universidad de California en Berkeley donde estudió alemán y filosofía. Allí conoció a la que sería su segunda esposa, Kleo Apostolides, una estudiante tres años menor que él, en 1949. Se casó con ella en junio de 1950. Apostolides era una activa militante de izquierda lo cual no es un dato menor si recordamos que era la época del macarthismo. En esa epoca, afirma Dick, el FBI lo contactó para pedirle a él y a su esposa que viajar a Mexico como estudiantes para poder informar de actividades de agrupaciones estudiantiles en ese pais; a lo que ambos se negaron.

A fines de 1951 renunció a su trabajo en el negocio de TVs y en junio de 1952 el neoyorkino Scott Meredith aceptó ser su agente literario. 1952 fue el año de descubrimientos literarios dentro del género de la ciencia ficción como Herbert, Sheckley, Farmer, Aldiss y muchos de otros y también el año de la publicación del primer cuento de Dick: “Beyond lies the Wub” en julio y “The Gun” en septiembre, ambos en la revista Planet Stories. Finalmente en 1954, terminó el manuscrito de La Lotería Solar (The Solar Lotery) que se convirtió en su primera novela publicada en 1955 con el título de World of Chance. Fue una época dificil desde el punto de vista económico pero muy productiva desde lo literario. Entre 1950 y 60, Dick escribió aproximadamente ochenta cuentos y algunas novelas. De esta época es, por ejemplo, Ojo en el cielo (Eye in the Sky).

Cerca de cumplir los treinta, Dick y su esposa dejan Berkeley para mudarse a Point Reyes en el condado Marin de California. Esta zona aparece en muchas de sus novelas posteriores. Allí conoció a Anne Williams Rubinstein, nacida en St. Louis en 1927. Cinco meses después de la mudanza Dick se divorciaba de Kleo y casi inmediatamente se casó con Anne. El 25 de febrero de 1960 nació su hija Laura Archer. La relación con Anne no fue buena, de hecho algunos de sus personajes femeninos más desagradables están basados en ella. Es el caso de la Fay de Confesiones de un artista de mierda (Confessions of a Crap Artist) escrita en ese período. Con el tiempo Dick desarrollaría una fuerte paranoia hacia ella, convencido de que había matado a su anterior esposo y que él sería el siguiente.

A pesar de las turbulencias domésticas este es uno de los períodos más prolíficos y brillantes de Dick quien escribió 11 novelas entre 1963 y 1964 entre las cuales están El hombre en el castillo (The Man in the High Castle) por la que recibió el premio HUGO y Los tres estigmas de Palmer Eldritch (The Three Stigmata Of Palmer Eldritch). Escribió estas novelas a razón de entre 60 y 90 páginas por dia (!) en una cabaña que alquiló para alejarse de los problemas familiares, atiborrándose de anfetaminas y café y música clásica a todo volumen. Pero sus métodos de escritura no estaban solamente relacionados con la ingesta de estimulantes sino también con la falta de dinero y… la inspiración. También en 1964 Dick y Anne finalmente se divorciaron. Sin embargo, ni lerdo ni perezoso, ese mismo año, conoció a Nancy Hackett, de 21 años y recien recuperada de una depresión con quien convivió y finalmente se casaron en 1966. Juntos tuvieron una hija, Isa, un año despues.

Se mudaron a la ciudad de San Francisco. Su salud no mejoró. La causa de esto era mayormente el consumo de anfetaminas, otras drogas y alcohol. Como muchos otros durante los sesentas experimentó con distintas drogas -LSD, anfetaminas etc-; algunas de estas experiencias fueron volcadas en novela posteriores como Una Mirada a la Oscuridad (A Scanner Darkly). Fue muy importante su relación con Timothy Leary y el ex obispo de California Monseñor Pike (expulsado de la iglesia católica en 1966 por hereje). Fue éste último quien le pasó material para su novela Laberinto de muerte (Maze of Death), tímido intento de ordenar sus ideas respecto a Dios; tema que lo desbordaría en sus últimos años en su genial y desquiciada trilogia SIVAINVI (VALIS), La Invasión Divina (The Divine Invasion) y Radio libre Albemuth (Radio Free Albemuth). En La invasión divina, por ejemplo, dios ha sido exiliado a un planeta distante y se propone regresar a la Tierra en una nave, en el vientre de una mujer virgen embarazada…

La necesidad de Dick de anfetaminas no disminuyó así como tampoco sus ataques y dolencias. En 1970, después de una permanencia en el hospital debido a un caso de pancreatitis que casi le cuesta a Dick su vida, Nancy lo abandonó llevandose a Isa con ella. Deprimido, incrementó su ingesta de alcohol y drogas. Fue un período realmente oscuro en la vida de Dick marcado por una desesperación profunda. El 17 de noviembre de 1971, alguien se introdujo en en su casa. El hecho de que no se llevara nada de valor hizo que una fuerte preocupación y paranoia despertara en la mente de Dick quien estaba convencido de que el hecho era responsabilidad de la CIA. A esto se le sumó la aparición de sujetos que le propusieron que insertara en sus novelas códigos para que fueran leidos por agentes. Dick rechazó el ofrecimiento y escribió al FBI contandole el episodio. La agencia de investigación abrió un archivo sobre Dick el cual puede consultarse -incluídas las cartas de Dick- en el site de APBNEWS. La paranoia sumada al consumo de drogas provocó una suerte de bloqueo y en consecuencia pasaron varios meses antes de que escribiera algo.

Hubo intentos de suicidio -en el segundo de ellos se tomó 49 tabletas de Digital, 30 capsulas de Librium, se hizo dos cortes en las muñecas e inhaló de monóxido de carbono- y un corto período en un centro de rehabilitación. Reconciliado, hasta cierto punto, con si mismo y con algunas “experiencias místicas” encima; se estableció en California con sus amigos K.W. Jeter y Tim Powers a quienes había conocido en 1972 en Fullerton donde asistieron a una conferencia del profesor John Shcwarz. Al año siguiente comenzó a recibir llamadas telefónicas amenazantes lo que hizo que se fuera a Canadá. Allí, en Vancouver, dió su famosa conferencia “El Androide y el Humano” (“The Android and The Human”) en la Segunda Convención Anual de Ciencia Ficción de Vancouver. De vuelta en California, se casó en 1973 con Tessa Bubsy con quien tuvo un hijo, Christopher, ese mismo año.

En 1975 se le concedió el premio John W. Campbell Memorial por la novela Fluyan mis lágrimas, dijo el policía (Flow My Tears, The Policeman Said). Dictó su última conferncia en Metz, Francia, en 1977. Por esa época comenzó a interesarse por la mística y la religión lo que explica el tono de sus últimas novelas, la trilogía de SIVAINVI (VALIS) por ejemplo.

Murió el 2 de marzo de 1982 de un paro cardíaco dejando una novela inconlusa, The Owl in Daylight y sin poder ver la primera adaptación de un libro suyo al cine: Blade Runner; adaptación libre de una novela suya de 1968 –¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (Do Androids Dream of Electric Sheeps?). Fue enterrado en Fort Morgan, en Colorado, al lado de su hermana Jane.

Fue un grande, quizás el más grande. Dejó de lado la complacencia para con el poder del Estado de otros escritores que, apoyandose en los avances tecnológicos y científicos, llevaban a sus lectores a soñar y volar por el espacio. Dick opta por llamar la atención respecto a esas mismas tecnologías, a los medios y la facilidad que tiene el Poder para controlar a través de ellos; actitud suya muchas veces reducida a patología psiquiátrica. Nos recuerda, en sintesis, que toda literatura es política.

Bibliografía:

  • Capanna, Pablo Phili K. Dick. Idios Kosmos, Almagesto, Buenos Aires, 1995.
  • Verdú, Vicente “Prólogo” en Dick, P.K. Laberinto de Muerte, Plaza & Janés, Barcelona, 1999.

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