Las aves pierden la visión del color durante el crepúsculo

Una investigación de la universidad sueca de Lund demostró que la visión de colores de las aves deja de funcionar mucho antes de lo que se creía previamente, de hecho, en el crepúsculo. Las aves necesitan entre 5 y 20 veces más luz que los seres humanos para ver los colores.

Desde hace tiempo se sabe que las aves tienen una visión del color muy desarrollada que supera ampliamente la de los humanos. Ven tanto el espectro de luz visible como el de la luz ultravioleta. Sin embargo, no se sabía qué cantidad de luz era necesaria para que vieran los colores, las investigaciones se habían enfocado en la visión de colores a la luz del sol solamente.

“Usando experimentos de comportamiento, ahora podemos demostrar que las aves pierden la visión del color en el crepúsculo y mostrar qué cantidad de luz es necesaria para que interpreten señales de colores”, dice Olle Lind, del Departamento de biología.

Para los seres humanos y los caballos, la visión del color deja de funcionar después del atardecer, cuando la intensidad de la luz es aproximadamente la de la Luna. Sin embargo, esto no es igual para todos los vertebrados. Los geckos, por ejemplo, puede ver los colores en la noche. En los experimentos realizados en la Universidad de Lund, la visión del color de las aves dejó de funcionar a intensidades de luz correspondientes a las que prevalecen poco después de que el sol se pone. Las aves necesitan entre 5 y 20 veces más luz que los seres humanos para ver los colores. Entre todos los vertebrados testeados hasta ahora, las aves son las primeras en perder la visión de los colores en el crepúsculo a pesar de ser los vertebrados que, probablemente, mejor ven los colores a la luz del día.

Con estos resultados, ahora es posible sacar conclusiones acerca de cómo las aves usan su visión de los colores al amanecer y al atardecer. Los resultados también permiten re-enfocar la atención de investigaciones previas sobre cómo el color es importante cuando se trata de los huevos o la la alimentación de pichones en nidos cerrados. Dentro de los nidos cerrados es de noche, incluso cuando el sol está fuera brillante.

“En el contexto de nuestros nuevos descubrimientos, ahora se deberá volver a evaluar una investigación anterior acerca de cómo las aves perciben el color de sus huevos y sus crías en el nido”, dice Olle Lind.

Fuente: ScienceDaily
Foto: Garza en laguna Iberá por Maximiliano Brina

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Publicado el 21/12/2011 en Aves, Curiosidades, Fauna, Naturaleza y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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