El secreto de la lengua de los colibríes

Todos sabemos dos cosas sobre los colibríes: que son muy chicos y que son muy rápidos. Con la capacidad de batir sus alas hasta noventa veces por segundo (!) son un verdadero desafío para fotógrafos de naturaleza. Pero también su hiperactividad dificulta a quienes los estudian conocer algunas de sus costumbre en detalle. Ahí entra en acción la tecnología.

Desde mediados del siglo XIX se había impuesto entre los ornitólogos la teoría de que estos pajaritos capturaban el nectar a través de lo que se conoce como acción capilar, un proceso pasivo por el que un líquido se eleva en un tubo estrecho, debido a las fuerzas de atracción del líquido a la superficie sólida interna del tubo. De la misma manera que al poner un líquido en un vaso de papel, el líquido “se adhiere” y “sube” por las paredes del vaso en la medida en que la gravedad se lo permite, el nectar “se adhería” a la lengua del picaflor.
Alejandro Rico-Guevar, de la universidad de Connecticut (EE.UU.) usando filmaciones a alta velocidad ha concluido que esta teoría es falsa. La lengua del colibrí “se enrosca” para atrapar el nectar. La investigación fue publicada en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.
“Los colibríes son pequeños, rápidos, y se alimentan en las flores, cuyo interior es difícil de ver”, dice Alejandro Rico-Guevara. Estos tres factores impedieron estudiar en detalle la alimentación de los colibríes… hasta que llegó la tecnología! Los científicos modelaron mediante computadoras lo que veían en la naturaleza y, aceptando la teoría de la acción capilar, llegaron a la conclusión de que los colibríes preferían los néctares fluídos a los más espesos. Esto hizo sospechar a los investigadores, ya que, por su experiencia, estas aves siempre que podían optaban no por las flores con nectares fluidos sino, al contrario, por las que poseían los “jugos” más espesos.
El siguiente paso de la investigación fue utilizar cámaras de alta velocidad para capturar la alimentación de los colibríes en flores artificiales que ellos mismos habían preparado a tal fin. Grabaron a 30 colibríes de diez especies diferentes y realizaron el examen microscópico de los cadáveres de otras 20 aves.
Lo que encontraron fue muy diferente a lo que proponía la vieja teoría: al entrar en contacto con un líquido, la lengua tubular del colibrí se comporta como la lengua bífida de una serpiente. De esta forma consigue atrapar el néctar y retraerse a continuación, tirando del líquido hacia la boca del pájaro. Los investigadores creen que otras especies de los más de 200 tipos de aves que se alimentan de néctar podrían utilizar este método, lo que podría cambiar la forma de pensar sobre el comportamiento, la ecología y la evolución de estas aves.
A su vez, los investigadores señalaron que el descubrimiento podría tener aplicaciones. Esta forma de recolección de líquido no requiere de energía por parte de las aves ya que todos los movimientos son impulsados por los cambios de presión y de las interacciones moleculares entre la lengua y los fluidos circundantes.

Video de Alejandro Rico-Guevara, Universidad de Connecticut
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Publicado el 15/11/2011 en Aves, Fauna, Naturaleza. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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