Por qué tener un parque nacional en el Iberá

Por Sofía Heinonen, presidenta The Conservation Land Trust.
Ante la nota publicada en el Diario La Nación quisiera corregir algunos errores y aprovechar para compartir algunas ideas relacionadas con nuestra oferta de donación de tierras.

En primer lugar, considero importante clarificar algunos datos concretos para evitar malos entendidos y polémicas innecesarias.

En este sentido es fundamental aclarar de lo que estamos hablando con nuestra oferta de donación en lo que se refiere a superficie de tierras y la titularidad de éstas. La Reserva Natural Iberá cuenta con una superficie de 1.300.000 hectáreas, de las cuales 553,000 hectáreas son de dominio público y ya han sido declaradas como Parque Provincial. De las 747,000 hectáreas privadas restantes, nuestra fundación posee 150,000, las cuales son manejadas como campos de conservación, desde hace varios años, para el beneficio de la fauna local y la creciente industria de eco turística.

Con estos números en la mano, nuestra propuesta es simple: nos gustaría donar a la Nación las 150,000 hectáreas de los campos de conservación de la Fundación CLT (no de Douglas Tompkins ya que las tierras no son de él), con la intención de que el gobierno correntino pueda hacer lo mismo con sus 553,000, y crear todos juntos el mayor parque nacional de la Argentina, el cual tendría una extensión aproximada de 700,000 ha (no el millón de hectáreas que varios medios correntinos citaron en sus notas). Esta propuesta no afectaría en medida alguna la tenencia y propiedad de los otros campos privados situados dentro o fuera dentro de la reserva Iberá; ni afectar la producción ganadera, agrícola o forestal en otro campos de la cuenca, sólo implicaría aumentar significativamente el área de conservación bajo cuidado público en base a las tierras de CLT y las tierras de la provincia.

Quiero recalcar que, más allá de la voluntad manifiesta por parte de CLT de donar las tierras para este fin, la decisión final dependerá de las autoridades de Corrientes y Argentina. Nosotros somos simples ciudadanos haciendo una propuesta a las autoridades correspondientes. Está en sus manos sopesar los hechos para decidir lo que sea mejor para la sociedad en general. En este sentido quiero aprovechar para tratar de exponer brevemente las razones por las cuales somos muchos los que consideramos que Corrientes merece tener en el Iberá el mayor parque nacional del país.

1. Iberá alberga recursos naturales y culturales únicos en la Argentina que merecen ser cuidados para beneficio de generaciones presentes y futuras.

Los humedales, pastizales y bosques del Iberá albergan más de 4000 especies de flora y fauna, lo que representa cerca del 30% de las especies silvestres de la Argentina. El Iberá alberga la mayor población de la Argentina (y la segunda del mundo) del amenazado ciervo de los pantanos. También protege la mayor población a nivel mundial del bello y escaso yetapá de collar, además de acoger a otras aves globalmente amenazadas de pastizal y servir como refugio para el raro aguará guazú y el lobito de río. Además, por su tamaño y calidad de hábitat, esta área de conservación representa una oportunidad única para reintroducir especies localmente extintas como el oso hormiguero, el tapir, el pecarí de collar, el venado de las pampas, el ocelote, el lobo gargantilla y el yaguareté. Esta gran diversidad biológica, unida a la mansedumbre de su fauna, hace de Iberá el mejor lugar de la Argentina para el avistamiento de vida silvestre. Además en Iberá todavía se conservan usos y costumbres tradicionales que se han desarrollado durante siglos en concordancia con el paisaje de la región, las cuales no tienen contraparte en ningún otro lugar del país, como es el caso de los tradicionales arreos acuáticos de ganado. Por todo esto, pensamos que este gran tesoro natural y cultural merece el máximo nivel de protección posible, para que pueda ser disfrutada por las generaciones actuales y futuras de correntinos y argentinos.

2. Los Parques Nacionales representan una de las mejores tradiciones argentinas

Poca gente sabe que Argentina fue el tercer país del mundo en crear un parque nacional, por delante de cualquier país europeo. Esta noble tradición fue inaugurada en 1903 por el Dr. Francisco P. Moreno, quien donó tres leguas cuadradas (7.000 ha) en la Patagonia argentina para “mantener su fisionomía natural y que las obras que se realicen sólo sean aquellas que faciliten comodidades para la vida del visitante”, sentando así las bases del actual Parque Nacional Nahuel Huapi. Más recientemente, en Corrientes –y a unos pocos kilómetros del Iberá– el ciudadano danés Troels Pedersen donó su propiedad de 17,660 hectáreas para establecer en el año 2001 el Parque Nacional Mburucuyá. Actualmente el país cuenta con 36 parques nacionales que son cuidados y gestionados por la Administración de Parques Nacionales (APN), una institución con más de 70 años de experiencia en el manejo y conservación de la naturaleza.

3. Un parque nacional ayudaría a ubicar al Iberá como uno de los principales destinos turísticos del país.

En cualquier país del mundo, la calidad ambiental y escénica que garantiza la categoría de un Parque Nacional hace que los turistas elijan visitarlos sobre cualquier otro tipo de paisaje o reserva natural.

En la Argentina, tres de los cuatro destinos turísticos más visitados de todo el país — las cataratas del Iguazú, el lago Nahuel Huapi y su entorno de bosques y montañas andinos, y el glaciar Perito Moreno– están dentro de parques nacionales. La figura de parque nacional implica un sello de calidad reconocida por turistas de todo el mundo.

4. Un parque nacional otorga la mayor garantía posible de conservación y cuidado a largo plazo

En Argentina, como en cualquier otro país, la categoría Parque Nacional implica el máximo compromiso público para el cuidado de la Naturaleza. En el caso de daño o afectación a los recursos naturales dentro de un parque nacional, intervienen los foros federales y la corte suprema de la Nación. Esto hace que las presiones particulares tanto de empresas, personas influyente o ciudadanos con intereses particulares no puedan vulnerar con facilidad las normas, y que las sentencias y multas se apliquen con el mayor rigor. Esto ha hecho que en Argentina no se haya dado ningún caso de intento de desafección de un parque nacional por parte de las autoridades nacionales o provinciales. En contraste con esto, hay numerosos precedentes de reservas naturales provinciales que han visto su extensión o protección reducidas de manera explícita por los gobiernos de las provincias.

5. Los parques nacionales están custodiados por todos los argentinos.

En Argentina existen 528 áreas protegidas de diferentes categorías, pero sólo 36 han merecido ser declaradas Parque Nacional. A pesar del interés creciente que despierta la ecología y las cuestiones ambientales, muy poca gente conoce y puede seguir de cerca lo que ocurre en cada una de las reservas provinciales existentes. Diariamente existen llamados de alerta para defender y salvar de nuevas amenazas algunos de estos reductos naturales, y la lista de preocupaciones y necesidades urgentes aumenta con la crisis ambiental. Los parques nacionales son áreas reconocidas por todos los argentinos como prioritarios y, por lo tanto, generan una mayor respuesta de la ciudadanía ante un riesgo inminente, evitando así la posibilidad de que los problemas urgentes del país tapen los llamados de auxilio provenientes de estas áreas.

6. Un parque nacional no implica ningún costo a los correntinos, a la vez que reciben todos los beneficios

La creación del futuro Parque Nacional Iberá no implicaría ningún costo a los correntinos, ya que CLT donaría sus tierras de manera gratuita y la APN se encargaría de financiar su manejo con fondos provenientes de la Nación. Al ser un ente autárquico, con un presupuesto propio, Parques Nacionales no corre peligro de recorte y reasignación de presupuesto para cubrir las necesidades de otras estructuras administrativas en el caso de una crisis financiera. Al mismo tiempo, todos los beneficios del turismo y el cuidado ambiental asociados con el parque quedarían en manos de los vecinos de la zona.

Igualmente, los propietarios privados cuyas tierras colinden con el parque verían el valor de sus tierras aumentado, tal y como ha sucedido de manera notoria en los parques nacionales de Nahuel Huapi, Iguazú y los Glaciares. 7. Son mayoría los correntinos que apoyan esta propuesta

Los correntinos muestran un profundo apego, respeto y orgullo por su tierra, sus tradiciones y su Naturaleza. Dentro de este contexto, el Iberá representa un lugar especial para los habitantes de esta provincia, los cuales quieren que sus hijos puedan disfrutar de la belleza de este lugar de “Aguas Brillantes”. Por esto, hemos encontrado una respuesta mayoritariamente entusiasta de nuestros amigos y vecinos correntinos, aunque también algo sorprendidos por el tamaño de la donación, ante la idea de que su provincia pueda contar dentro del Iberá con el mayor parque nacional del país. Este entusiasmo se relaciona con los resultados publicados por una investigadora de la UNNE en los que identificó un apoyo de más del 90% de los correntinos con respecto a la reintroducción del yaguareté en el Iberá. Aunque al principio nos sorprendieron estos datos, ahora entendemos que para los correntinos tanto la figura del Iberá como la del yaguareté, representan lo más profundo y querido de su identidad nacional, lo que hace que quieran conservarlos como parte de su más preciado patrimonio.

Como resumen y conclusión, desde nuestra fundación confiamos en que esta propuesta acabe materializándose algún día, pensamos que es algo demasiado bueno como para ser rechazado indefinidamente.

Además, sabemos que el peso de la Historia juega a favor de la idea ya que este tipo de donaciones han acabado siendo aceptadas en prácticamente todos los lugares donde se han propuesto: ya pasó en Corrientes con la donación de Pedersen que significó la creación del parque nacional Mburucuyá; en Santa Cruz donde las fundaciones Conservación Patagónica y Vida Silvestre Argentina donaron tierras para la creación del actual Parque Nacional Monte León; en el vecino Chile; donde CLT donó más tierras para la creación del Parque Nacional Corcovado; y en cualquier región del globo donde se han dado estas propuestas filantrópicas.

Por todo esto, confiamos en que las autoridades correntinas y argentinas acaben aceptando nuestra oferta. Hasta ese día seguiremos cuidando y restaurando nuestros campos para beneficio de su fauna silvestre, sus suelos y sus aguas. Y para que nuestros vecinos se beneficien cada vez más de los empleos y los ingresos asociados al turismo que viene cada vez más al Iberá para admirar sus tesoros naturales y culturales.

Fuente: diario momarandu (http://www.momarandu.com)
Mis otros sitios:
www.camaraviajera.com.ar (web personal)
www.spanishinbaires.com.ar (idiomas)

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Publicado el 09/11/2011 en Naturaleza. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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